Primer plano de uno de los búhos campestres irrecuperables que viven en nuestro centro.
Primer plano de uno de los búhos campestres irrecuperables que viven en nuestro centro.

Dos búhos campestres nos traen su historia. Como tantas otras veces descubriremos qué fue lo que les llevó al Hospital de Fauna Salvaje de GREFA y lo que les deparó el destino. Pero además esta Historia de GREFA nos tiene reservada una sorpresa muy especial: estas dos espectaculares rapaces nocturnas todavía no tienen nombre y en esta ocasión seréis vosotros mismos quienes podréis contribuir a buscárselos.

Penetrantes ojos amarillos enmarcados por un impresionante óvalo facial y plumaje de tonalidades casi irreales. Además de esos rasgos propios de su especie, nuestros dos protagonistas comparten algo más y es su año de llegada a GREFA: 2023. Por desgracia coinciden también en que ambos sufrieron daños en sus alas derechas que resultaron imposibles de resolver y los dejó convertidos en animales irrecuperables, es decir, incapaces de volver a disfrutar de su vida en libertad. Si esto es triste e injusto para cualquier animal salvaje, lo es más si cabe para un nómada empedernido como lo es el búho campestre. Una especie que siempre está viajando, siempre en movimiento, siempre con el lejano horizonte como destino más inmediato.

Uno de los búhos campestres irrecuperables, en la instalación existente en el hospital de fauna de GREFA para las aves esteparias.Uno de los búhos campestres irrecuperables, en la instalación existente en el hospital de fauna de GREFA para las aves esteparias.

La amenaza de los alambres de espino

Detrás de las heridas de uno de estos búhos campestres irrecuperables se esconde una amenaza silenciosa de las que pocas veces se habla: el alambre de espino. Esas púas metálicas se convierten en trampas para no pocos animales, en especial para las aves nocturnas. La consecuencia suele ser una muerte lenta y dolorosa, al ser incapaz el animal de soltarse por sí mismo, mientras que los que logran zafarse lo hacen con graves secuelas.

Así ocurrió con nuestro emplumado amigo, que presentaba en el tendón propatagial una herida con los tejidos desgarrados y con el hueso expuesto, necrosado y sin plumas ni piel para recubrir. Tuvo un tratamiento veterinario muy largo, incluyendo continuas curas de la herida e intensas sesiones de fisioterapia para tratar de recuperarlo, pero a pesar de todos los esfuerzos persistieron sus grandes dificultades para volar y tuvo que quedarse con nosotros de forma permanente en las instalaciones del Hospital de Fauna Salvaje de GREFA.

En cuanto al otro búho campestre, tenemos menos información sobre el origen de sus heridas porque fue un ejemplar cedido a GREFA por Brinzal, centro de recuperación madrileño especializado en rapaces nocturnas. Sabemos que llegó allí en 2021 con una fractura en su húmero derecho y que esa fractura se la operaron, aunque le quedó una anquilosis en el codo que imposibilitaba el movimiento de esa articulación y le impide el vuelo. Por lo tanto, a nosotros nos llegó ya como animal irrecuperable y junto con su compañero víctima del alambre de espino los destinamos a nuestro centro de educación ambiental "Naturaleza Viva", en Majadahonda (Madrid).

Un grupo de jóvenes en el espacio habilitado por GREFA para las aves esteparias, donde viven los dos búhos campestres irrecuperables.Un grupo de jóvenes en el espacio habilitado por GREFA para las aves esteparias, donde viven los dos búhos campestres irrecuperables.

Recurso de educación ambiental

Ambos búhos campestres ocupan un espacio en la instalación que tenemos dedicada a las aves esteparias, grandes olvidadas de nuestra fauna salvaje y a las que GREFA presta una atención muy específica. Este grupo de aves nos recuerda la importancia de las estepas ibéricas y de sus ocupantes, así como las graves amenazas que acechan a esos hábitats.

Cada año más de diez mil visitantes recorren nuestro circuito educativo, que incluye no solo esa instalación de aves esteparias sino también la de grandes águilas, el primillar, el muladar, el aula de cambio climático, la charca de anfibios y el lechuzar. Quizá sean esos miles y miles de visitas la fórmula mágica que evitará que en el futuro otros animales tengan que contarnos, como irrecuperables, los muchos problemas a los que se enfrentan.

Y ahora que ya los conoces mejor, ¿te animas a proponer un nombre para estas dos preciosas rapaces?

Si te apetece conocer más vidas de animales salvajes tan interesantes como las de nuestros búhos campestres, accede al blog "Las Historias de GREFA". Y si quieres colaborar en nuestra labor de conservación, recuperación y seguimiento de la fauna salvaje, para nosotros es fundamental tu ayuda. ¡Apoya a GREFA!

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